Reforma integral de una segunda residencia en Jávea Arquitectura e interiorismo de una vivienda unifamiliar a los pies del Montgó | Mediterráneo contemporáneo
El proyecto
Situada a los pies del Montgó, en Jávea, esta vivienda nació con una premisa muy clara: adaptar una casa con historia a las necesidades actuales de la vida familiar sin perder el carácter y la esencia de la propiedad.
El proyecto parte de una vivienda destinada a ser segunda residencia, concebida como un lugar para desconectar, reunirse y disfrutar del tiempo en familia. Más que transformar por completo su identidad, la intervención buscó poner en valor aquello que hacía especial a la casa: sus elementos tradicionales, sus materiales y su relación privilegiada con el paisaje de la Marina Alta.
El objetivo de la reforma integral fue, por tanto, encontrar un equilibrio entre tradición y contemporaneidad. Las vigas de madera, los elementos de tosca y los arcos existentes se conservan y se convierten en parte esencial de la nueva arquitectura interior, mientras que la distribución, las instalaciones y los acabados se actualizan para responder a una forma de vida mucho más cómoda y funcional.
Una casa abierta al paisaje
La ubicación de la vivienda, bajo la presencia del Montgó y con vistas abiertas al paisaje, condiciona buena parte del proyecto.
Los espacios principales se organizan buscando aprovechar al máximo la relación entre interior y exterior y las vistas que ofrece la parcela. Los grandes huecos permiten que la luz natural tenga una presencia constante en las estancias y que el paisaje se incorpora visualmente al interior.
La luz mediterránea se convierte así en un material más del proyecto. Durante el día, entra de forma generosa a través de los huecos existentes y de las nuevas aperturas, resaltando las texturas de la madera, la piedra y los revestimientos. Por la tarde y noche, una iluminación cálida y cuidadosamente distribuida acompaña la arquitectura y crea una atmósfera más íntima y acogedora.
Salón y comedor: tradición reinterpretada
El salón se plantea como el corazón de la vivienda y como uno de los espacios donde mejor se refleja el diálogo entre lo existente y lo nuevo.
Los techos con vigas de madera, los arcos y los elementos de piedra o tosca aportan personalidad y recuerdan el origen de la propiedad. Frente a ellos, el mobiliario y los nuevos acabados introducen una estética más serena y contemporánea.
La distribución busca generar una zona de estar amplia y cómoda, pensada tanto para el día a día como para los momentos de reunión familiar. La elección de piezas en tonos naturales, junto con textiles cálidos y formas redondeadas, suaviza el conjunto y aporta una sensación de confort.
El comedor mantiene esta misma filosofía. Situado en continuidad con la zona de estar y conectado visualmente con el exterior, se convierte en un espacio flexible donde compartir comidas y reuniones familiares y con amigos. La materialidad se mantiene deliberadamente cálida y natural, reforzando la sensación de una casa mediterránea que se vive sin formalidades.
La cocina, funcional y conectada con las zonas de día
La cocina se integra en la zona principal de la vivienda, buscando facilitar la comunicación entre los distintos espacios de uso familiar.
Aquí la intervención adopta un lenguaje más limpio, con mobiliario de líneas sencillas y una paleta de tonos cálidos que dialoga con las vigas y los elementos tradicionales de la arquitectura existente.
La combinación de madera, superficies minerales y tonos neutros aporta luminosidad sin generar contrastes excesivos. El resultado es una cocina contemporánea pero integrada en el carácter general de la casa, evitando que aparezca como un elemento independiente o ajeno a la arquitectura original.
La entrada de luz natural y la relación visual con el exterior hacen que la cocina sea, además de un espacio de trabajo, un lugar de convivencia.
Dormitorios: calma, textura y confort
En las zonas privadas, el proyecto cambia ligeramente de registro. Los dormitorios se plantean como espacios más íntimos, buscando transmitir tranquilidad y favorecer el descanso.
La materialidad vuelve a apoyarse en una gama de colores naturales y cálidos, con textiles y mobiliario que aportan suavidad. En algunos de los dormitorios, los elementos arquitectónicos existentes —como vigas, paredes texturadas o carpinterías— adquieren especial protagonismo, funcionando como fondo para una decoración sencilla y atemporal.
La iluminación se ha planteado de manera puntual y ambiental, evitando una iluminación excesivamente uniforme. Lámparas suspendidas, iluminación indirecta y puntos de lectura permiten crear diferentes escenas según el momento del día.
El resultado son dormitorios que mantienen el carácter mediterráneo de la vivienda, pero incorporan el confort y la funcionalidad necesarios para una residencia familiar contemporánea.
Baños: materiales naturales y una estética serena
Los baños continúan con el mismo concepto general del proyecto: materiales cálidos, tonos naturales y una arquitectura sencilla que deja protagonismo a las texturas.
Los revestimientos y elementos de madera aportan calidez a espacios tradicionalmente más técnicos, mientras que los tonos minerales y la iluminación cálida ayudan a crear una atmósfera relajada.
La intervención busca que los baños no sean únicamente espacios funcionales, sino pequeñas estancias de bienestar, manteniendo una estética coherente con el resto de la vivienda.
Terrazas exteriores: Conexión con el entorno mediterráneo
Las terrazas exteriores amplían la vida de la casa hacia el jardín mediterráneo. Son espacios para disfrutar de cenas en familia y con amigos, rodeados de los colores de la vegetación y de sus aromas, en un ambiente alegre y acogedor.
Materiales que conectan pasado y presente
Uno de los aspectos fundamentales del proyecto ha sido la selección de materiales.
La intervención parte de materiales y elementos que ya pertenecían a la vivienda, especialmente la madera de las vigas y la piedra de tosca, y los combina con acabados contemporáneos.
La paleta cromática se mantiene deliberadamente vinculada al entorno mediterráneo: blancos rotos, arenas, tierras, madera y tonos piedra. Esta gama permite que la arquitectura existente tenga protagonismo y, al mismo tiempo, aporta luminosidad y sensación de amplitud.
Más que introducir materiales llamativos, la propuesta busca trabajar con texturas, proporciones y luz, creando una arquitectura interior atemporal que pueda evolucionar con la familia.
Una segunda residencia pensada para ser vivida
Más allá de la renovación estética, el proyecto responde a una necesidad fundamental: hacer que una vivienda con historia funcione para la vida actual de sus propietarios.
La distribución, la cocina, los baños, las instalaciones y los espacios de convivencia se han adaptado para facilitar el día a día y permitir que la casa pueda acoger cómodamente a la vida familiar.
Como segunda residencia, la vivienda debía ser especialmente flexible: un lugar para pasar temporadas, recibir a familiares y amigos, disfrutar del exterior y aprovechar el entorno natural de Jávea.
El resultado es una casa que conserva su identidad y sus raíces, pero que ha sido preparada para una nueva etapa.
Una vivienda mediterránea con historia, reinterpretada desde una mirada contemporánea y pensada para disfrutarla en familia y con amigos en el entorno mediterráneo de Jávea.